Cómo distinguir una alergia primaveral de un resfriado

Publicado en por Inmaculada Portillo

Ante la llegada de la primavera, es fundamental distinguir si los síntomas padecidos pertenecen a una alergia primaveral o a un resfriado estacional en la disyuntiva de ponerles remedio, ya que ambas dolencias presentan una sintomatología muy similar.

La llegada de la primavera no solo obsequia con el estallido de vida en cultivos campestres, un redescubrimiento de la luminosidad y el cosmopolitismo de la ciudad y el entusiasmo renovado por vivir plenamente cada minuto; además, para muchas personas conlleva el padecimiento de una variada serie de síntomas que, en un primer momento, pueden inducir a error.

La conocida comúnmente como alergia primaveral presenta síntomas muy parecidos a los de un simple resfriado estacional causado por un enfriamiento en el cambio de estación, ¿cómo distinguirlos?

Ligeras diferencias en los síntomas ayudan a ello.

Síntomas comunes en la alergia primaveral

Una alergia, en su amplia diversidad, no es más que una reacción del organismo ante un agente que considera extraño; y se puede diferenciar por presentar picor nasal, la secreción de una mucosidad sumamente líquida y transparente, lo que se suele denominar coloquialmente como "agüilla" y repetidos estornudos.

Sin embargo, estos síntomas son siempre de intensidad variable y - lo que es más definitorio - de duración ilimitada, es decir, se sufren durante tanto tiempo como se esté expuesto al agente alérgeno que provoca la alergia, por lo que su cese en ausencia de este es una señal clara de alergia.

El resfriado común estacional se suele acompañar de fiebre y cansancio

Un resfriado común está producido por un virus y, padecido en el inicio de la primavera, también aporta síntomas comunes a la alergia, como congestión nasal, presencia más o menos continuada de tos y estornudos, y secreción de mucosidad, aunque en este caso se presenta de consistencia espesa y suele ser de color amarillento.

Además de lo anterior, es evidente el escozor de garganta y dos diferencias muy claras respecto a las reacciones alérgicas: por una parte, se suele acompañar de fiebre y una más o menos intensa sensación de cansancio; por otra parte, su duración es siempre limitada - sin necesidad de cesación de presencia de agentes alérgenos - y suele ocupar un intervalo de 4 a 6 días.

En definitiva, no exponerse a posibles elementos desencadenantes de una alergia primaveral y evitar cambios bruscos de temperatura en la primavera, siempre variable, es la mejor prevención ante estas dolencias.

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