Cómo prevenir y evitar el contagio de la gripe y el resfriado

Publicado en por inmaculada.portillo

La-gripe-y-el-resfriado-requieren-activar-las-defensas-evit.jpgEnfermedades víricas tan comunes como la gripe y el resfriado común, ciertamente no suelen ser graves, pero sí altamente contagiosas y causa de gran malestar en el paciente. Al no poder ser tratadas con antibióticos, la mejor defensa contra ellas es hacerles frente con eficacia. Por ello, se debe adoptar una serie de medidas preventivas tanto para fortalecer las defensas como para evitar su contagio.

 

Cómo prevenir la gripe y el resfriado con vitamina C, descanso y ejercicio

 

El fortalecimiento del sistema inmunológico es esencial para prevenir el contagio de gripes y resfriados, minimizar el riesgo de enfermar y – en el caso de haber caído ya enfermos – combatir el virus con éxito al contar con más recursos.

 

El aporte de vitamina C es uno de los principales factores que ayudan a mantener el sistema inmunológico en buenas condiciones. Por su parte, los cítricos son una importante cantidad de los alimentos con más vitamina C que existen: la poseen frutas como la naranja, la mandarina, el pomelo o bien el kiwi y la fresa; otros alimentos ricos en vitamina C son los tomates, las espinacas, los pimientos y la modesta familia de la col. Se entiende así perfectamente la constante recomendación realizada de que al menos una de las tres piezas de fruta que se deben consumir al día, una sea un cítrico. ¿Algo más apetitoso que empezar el día con un zumo de naranja recién exprimido? Ahora, además, razonablemente aconsejable.

 

En otro orden de cosas, el descanso también juega su papel a la hora de prevenir gripes y resfriados. Dormir un mínimo de ocho horas – procurando un sueño reparador – y controlar el estrés hacen que el organismo se recupere de su continuo desgaste con mayor eficacia. De hecho, las personas que duermen este mínimo suelen tener un sistema inmune en mejores condiciones.

Por su parte, la práctica de ejercicio regular – dos o tres veces por semana – y, preferentemente, a primera hora de la mañana hace que aumente la actividad de los glóbulos blancos, las células sanguíneas encargadas de combatir virus y bacterias.

 

Dejar de fumar y evitar cambios bruscos de temperatura en la lucha contra la gripe

 

Dejar de fumar es otra baza a jugar para evitar la irritación de las vías respiratorias y la disminución de las defensas que provoca. Si se es fumador, es aconsejable disminuir el consumo de cigarrillos al día o, mejor aún, abandonar tan nocivo hábito de manera definitiva si se encuentra predispuesto a ello.

 

Otro efecto casi universal que afecta al aparato respiratorio y disminuye las defensas del organismo – y que pasa más desapercibido que el consumo de tabaco – es la contaminación ambiental de las ciudades. Si se vive en entorno urbano, es aconsejable reservar un tiempo para acudir a los parques y organizar excursiones al campo los fines de semana.

 

Y asociado al factor anterior, se impone hablar aquí de huir asimismo de los cambios bruscos de temperatura, ya que el contraste entre el ambiente excesivamente caldeado de un interior y el frío invernal del exterior debilita también las defensas y aumenta el riesgo de padecer infecciones. Se aconseja, pues, no caldear excesivamente ni domicilios particulares ni lugares de trabajo.

 

No a la automedicación

 

Está muy extendida la creencia errónea de que se deben tomar antibióticos ante un proceso gripal o catarral. Al contrario, no solo no resultan útiles dado que no combaten las infecciones provocadas por virus sino que pueden crear resistencias bacterianas.

 

Lavarse las manos y utilizar humidificadores son prácticas útiles para evitar el contagio

 

Es conveniente recordar que las infecciones respiratorias se transmiten a través de las pequeñas gotas de secreciones de personas infectadas que quedan en el aire o se depositan sobre los más variados objetos de uso cotidiano.

 

La ventilación del domicilio y/o lugar de trabajo es una buena costumbre diaria que evita la concentración de virus. De hecho, para renovar completamente el aire de una habitación basta con abrir las ventanas durante diez minutos.

 

Por otra parte, utensilios domésticos como vasos, cubiertos, toallas y demás, se convierten en importantes agentes de trasmisión vírica, por lo que es conveniente que su uso se restrinja al estrictamente personal, aun entre miembros de la misma familia.

 

¿Y qué medidas se deben adoptar en la higiene de las manos, que todo lo tocan? Una recomendación básica, en toda época del año, es lavárselas con la debida frecuencia, siempre antes y después de la ingesta de comida y bebida, y de la administración de fármacos y medicamentos; y, en general, en cualquier ocasión en que hayan podido estar en contacto con agentes patógenos. De hecho, una de las formas más frecuentes de contagio es llevarse unas manos contaminadas a la nariz o a la boca.

 

Por supuesto, se desaconseja totalmente la reutilización de los pañuelos de papel: utilizados una sola vez, deben ser inmediatamente desechados ya que se convierten en un nido de virus y bacterias, que siguen contagiando si se guardan en el bolsillo o se dejan sobre la mesa.

Por fin, la tan apreciada calefacción en el tiempo invernal también se convierte en un importante foco de riesgo de infecciones respiratorias y reseca las mucosas, sobre todo en bebés y niños pequeños. La colocación de un humidificador es una de las formas más sencillas de revertir este nocivo aspecto y mantener un ambiente más saludable.

 

Siempre es posible mantenerse alejados de la temible gripe y los molestos resfriados siguiendo unas sencillas pautas de conducta higiénicas y saludables. Y si aun así, se acaba enfermando, no cabe más que armarse de paciencia, hacer reposo y combatir el proceso con una dieta ligera, abundantes líquidos, y remedios naturales y fármacos que ayuden a combatir el malestar general.

 

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